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Desde lo hondo

Entre san Francisco de Asís y san Ignacio de Loyola

15 de marzo de 2013 1 comentarios

San Francisco es un burgués del comienzo de la burguesía en Europa, que se convierte en un pobre mendicante. Optó de un modo radical por la pobreza, como modo de ser discípulo del Crucificado. Agrupa en torno a sí una serie de seguidores. Están entusiasmados con la figura de Francisco. Surgen problemas a la hora de institucionalizar el grupo. Francisco es la referencia carismática, pero no quien pueda organizar a sus seguidores. Serán éstos quienes lograran institucionalizar el carisma
San Ignacio, también un converso, él de la milicia. No carece de carisma. Carisma que pone al servicio de luchar por la Iglesia. Da sus traspiés hasta que decide ahondar en la Teología en Paris. Su proyecto carismático exige contar con otros. Y con otros germina la Compañía de Jesús. Desde el principio el grupo sabe que organizarse bien es fundamental, como en cualquier empresa militar. Ignacio es hombre de gobierno y de autoridad.
Francisco e Ignacio son hombres de Cristo. Viven su fe con talantes distintos. El nuevo Papa es hijo de san Ignacio, pero, al querer llamarse Francisco, manifiesta su deseo de vivir él y la Iglesia el espíritu franciscano. La conjunción de lo ignaciano y lo franciscano parece que refleja su trayectoria de arzobispo. Y querrá aplicarla a la Iglesia. No es fácil. Un jesuita de los primeros tiempos, también Francisco, con el añadido de Javier, sufrió al querer conjugar su espíritu misionero con la exigencias de organización de la Compañía. Que no sea fácil, que implique la cruz, a la que ya aludió el nuevo Papa como propio del cristiano –si es la cruz de Cristo-, no será razón para no intentar esa conjunción de carisma y gobierno, de san Francisco y San Ignacio.
 



Dónde está la cruz en la renuncia a se Papa o en aceptar serlo

4 de marzo de 2013 0 comentarios

Reiteradamente se ha alabado el gesto de humildad, de sacrificio, de generosidad de Benedicto XVI al renunciar. Creo que sacrificio y generosidad, también humildad, fue aceptar el pontificado. A su edad ¿qué necesidad tenía de ser “exaltado” a la cátedra de Pedro? ¿No tenía ya cierto derecho a que le dejaran tranquilo con sus libros y su piano? Un cardenal polaco viene a reprocharle su renuncia, porque “la cruz hay que llevarla hasta el fin”. Creo que está bien enfocado el comentario. Pero pierde de vista a la Iglesia por fijarse sólo en el Papa. La iglesia requiere un Papa que “cargue con la cruz” cuando dispone de energías suficiente para llevarla, no para ser aplastado por ella: de ahí la renuncia. No sé si será ingenuidad, pero creo que cualquiera que sea elegido se setaría más a gusto en su vida actual que en la que llevará como Papa. De manera burda entiendo que entre la vanidad y la comodidad es preferible ésta última. Ya sé que no será la vanidad la que le lleve al Papa elegido a aceptar el pontificado: será la decisión mayoritaria de los cardenales, como expresión de la voluntad de Dios. Pero quiero decir que la aceptación exige generosidad, olvidarse de sí mismo, y también humildad para saber que junto al aplauso de algunos, estará expuesto a la crítica de no pocos: sus defectos será más patentes.
Días estos en los que no son pocos los que se atreven a dibujar el perfil del nuevo Papa. Me sorprende cómo se lanzan esos juicios y apreciaciones desde la experiencia limitada al lugar en que se vive, a la iglesia que se conoce, sin pensar cómo diseñaría el Papa el cristiano de Corea, el de Ghana, el de Singapur, el cristiano inmerso en las favelas de Brasil o el teólogo de una Universidad de Japón, o quien en Pakistán vive en medio de un mundo hostil a su fe, o en China la ha de profesar en clandestinidad, o quien vive rodeado de agnósticos en ámbito de honda secularización... Yo confío en la reflexión honrada de los cardenales, que proceden de distintas iglesia y variadas actividades pastorales, de situaciones vitales diversas, de confrontaciones ideológicas variadas. Es el modo de ser mediación del Espíritu Santo.
 



Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

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Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

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