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Desde lo hondo

Lutero: otra època.

30 de abril de 2014 0 comentarios

Si te sientes importante y te imaginas que tienes la verdad y sientes tal complacencia en tus propios libritos, doctrinas o escritos, como si lo hubieses hecho a maravilla y predicado a perfección, si te agrada también sobremanera que te alaben delante de los otros, si quizás hasta deseas que te alaben, pues de lo contrario estarías triste y te dejarías ir, si eres de tal género, amigo, entonces agárrate las orejas y si agarras bien, hallarás un hermoso par de grandes, largas, y ásperas orejas de burro. Entonces no te importen los gastos y adórnalas con campanillas de oro para que allí por donde fueras te puedan oír, señalar con el dedo y decir: “Mirad, mirad, allá va ese hermoso animal que sabe escribir libros tan exquisitos y predicar tan a la perfección” (Lutero en el prólogo a un libro suyo. < Citado por Hans Küng, también en el prólogo de Grandes pensadores cristianos, Trotta, 1995, pg 11>. Escrito en 1535. En la época en la que "el buen paño no se vende en el arca", sin el aplauso del pueblo, sin share televisivo, sin votos conquistados por la propaganda,...sin publicidad nada, nada se consigue, nada se vende, y sin aparecer en los medios no existes; e incluso la pastoral se confunde con "saber vender" más que en el valor de lo que se ofrece, y la humildad,el ser, la sencillez se queda reducida a ámbitos estrechos que apenas conectan con nuestra sociedad...¿Tiene vigencia lo que Lutero escribe?


Santa Catalina de Sena. In memoriam

28 de abril de 2014 0 comentarios

Se atribuye a santa Teresa de Ávila la afirmación de que después del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, no habido nada tan milagroso como la vida de santa Catalina de Sena. La santa vivió en uno de los siglos más tristes de la historia de Europa y de la Iglesia, el siglo XIV. Siglo de decadencia de las grandes construcciones ideológicas, -también de las arquitectónicas- del siglo anterior. Decadencia sobre todo de las órdenes religiosas y de la misma Iglesia. Siglo del cisma de Occidente, en el que llegaron a existir a la vez tres papas. Siglo de profundas crisis en la vida política, en concreto en Italia, con las ciudades próximas enfrentadas entre sí y contra el Papa. La peste llamada “negra” asoló Europa. Pues bien, esta mujer, analfabeta, que, aunque vistió un hábito que hoy llamaríamos de religiosa, fue una laica, estuvo presente en los lugares de confrontación y crisis. Atendió a enfermos de peste, ocho sobrinos suyos murieron de la peste llamada de los “bambini”, de los niños; se enfrentó con autoridades políticas y eclesiásticas, influyó decididamente en la reforma de los dominicos, y, sobre todo, no cejó en exigir al Papa que él y los cardenales -a los que llegó a llamar “demonios colorados”- actuaran de acuerdo con sus responsabilidades. Todo esto desde su condición de mujer analfabeta, en una breve vida, fallece a los treinta y tres años. ¿Dónde encontró Catalina los conocimientos y la energía para actuar así. La respuesta es corta, en su intimidad con Dios. ¿Cómo consigue es intimidad? Ante todo por su capacidad de penetrar en la verdad de sí misma, en ser persona de profunda vida interior. En ese interior descubre a Dios. Un Dios que la llenará de favores, y a la vez le exigirá una entrega absoluta a su causa: a la causa de la paz entre los pueblos enfrentados, a exigir la justicia ante las autoridades, y a entregarse totalmente al servicio de la Iglesia y de los hombres y mujeres necesitados. En Catalina de Siena se da una profunda unión entre la mística, o sea, la vida en Dios y desde Dios, y el compromiso con los seres humanos, que la lleva a intervenir decididamente en la actividad política y social. Lo hizo por encargo de Cristo, muy a pesar de sus deseos de vivir en el silencio esa intimidad con Él. De modo que le reprocha que le encargue tareas que la sobrepasan y además que la apartan de vivir su unión con él en la oración. Se queja a Cristo: “Me echas, Señor, de estar junto a ti” a lo que Cristo le responde: “Quiero unirte más a mí por medio de la caridad con prójimo…, llevas el hábito anhelado de la Orden –de dominica- nacida para el bien del prójimo” Ella obedece y se enfrenta con el mismo Papa Gregorio XI. En varios momentos le grita al Papa dedicado en exceso a la vida política: “almas que no ciudades” es lo que debe atraer su actuar como Papa. Y en otra circunstancia se atreve a decirle: “Esto es lo que yo quiero ver en vos. Y, si no habéis estado bien firme en este punto, en verdad quiero y ruego que lo seáis, en el tiempo que os quede, virilmente y como hombre viril, siguiendo a Cristo” En definitiva, ella una humilde mujer, insta al Papa que actúe con hombría, como actuaría Cristo. Fue declarada doctora de Iglesia junto con Teresa de Ávila. Juan Pablo II la declaró patrona de Europa junto a su contemporánea santa Brígida


Brillar, deslumbrar

22 de abril de 2014 0 comentarios

El brillo de las estrellas ha conducido durante siglos a navegantes y caminantes nocturnos. Por eso culturas antiguas sabían más del cielo que de la tierra. Muchos siglos después la hipótesis de Copérnico buscaba cálculos más exactos en las relaciones tierra cielo. Y con ello que el cielo orientara con más precisión a los que pisaban la tierra. El sol orienta e ilumina; la estrellas sólo orientan con su brillo. Santo Tomás recordaba para justificar la nueva misión de predicar - previo estudio-, de su orden de Frailes Predicadores, que es mejor iluminar que brillar. El sol ilumina aunque espesas nubes nos impidan verlo. Pero no siempre es de día. Y hay que navegar y caminar también de noche. Es entonces cuando las estrellas cumplen su misión orientadora. Brillar es necesario, el brillo orienta, aunque no ilumine. Opuesto a iluminar y brillar es deslumbrar. Deslumbrar es cegar por exceso de luz, impide ver, y desorienta. En nuestra sociedad se habla de jueces estrellas, periodistas estrellas, actrices y actores son llamados estrellas, hay predicadores estrellas, monjas estrellas…, hasta se quiso hacer de Cristo un superstar… No siempre son estrellas que iluminan. Con frecuencia son focos de luz que deslumbran, impiden ver lo que no sea ese foco de luz, y éste desdibujado, sin perfiles. Consiguen que sepamos que están ahí, pero es imposible saber algo de lo que son y de lo que puedan decirnos. Falta la sencillez eficaz del brillo de la estrella y del sol que nos ilumina…, siempre que no dirijamos nuestra vista a él.


Triduo Pascual

16 de abril de 2014 0 comentarios


La liturgia tiene su ritmo. En el tiempo de adviento no es fácil respetarlo: de diversas instancias, no precisamente religiosas, se adelanta la Navidad, con fuerza avasalladora. En el tiempo de Cuaresma, y en concreto durante la Semana Santa el cristiano que quiere seguir el ritmo litúrgico no se ve tan presionado para adelantar la Pascua. La Pascua es de resurrección, tiene sentido si hay muerte. Por eso hay que llegar a la muerte. Y la Pascua acontece como una irrupción de luz y de gloria, de alegría. El tiempo de adviento es tiempo de maduración de la espera. El de cuaresma es de depuración interior, de realismo existencial que se encuentra con la fragilidad humana, con el dolor, con la muerte. Se sabe que no terminará en viernes santo, pero también que es necesario pasar por él, para poder celebrar el domingo de Pascua. La Pascua de resurrección es el contrapunto a lo que se celebra previamente; la Navidad es la culminación de la espera. En Adviento el proceso es de acercamiento al acontecimiento siguiendo el camino de la concepción al nacimiento. La Cuaresma, especialmente la Semana Santa, es camino que va en sentido opuesto a la Pascua, es camino de muerte, que termina en la victoria sobre ella. El Jueves Santo tiene un aire distinto. Se introduce el factor afectivo, el amor y amor hasta la muerte, como amistad honda e íntima que se vive en el cenáculo. El amor  flota sobre la vida y la muerte, contrapesa el dolor, a la vez que informa y da sentido a ambas. Es el día que explica todo. El por qué de una muerte vencida, el por qué de una resurrección. Sin Jueves Santo no tiene sentido la celebración del Viernes, y sin Viernes no la tendría la del Domingo: superación de muerte gracias al amor que celebramos el jueves y que la hace generosa y por tanto germen de vida el Viernes. Vivamos paso a paso estos días.
 



Divertirse o disfrutar de la vida

2 de abril de 2014 2 comentarios

Una de las características de nuestra sociedad es la búsqueda ansiosa de diversión. Tratar de que la vida, el trabajo, los actos religiosos, la educación… sean divertidos. Tiene mucho de evasión. De huida de la realidad. Cuando uno contempla cualquiera de las maravillas que nos ofrece la Naturaleza, o las obras que el hombre ha realizado cargadas de arte, como visitar el museo de El Prado, escuchar música clásica, presenciar la representación de una tragedia griega, sentir sobre su cuerpo la fresca brisa del amanecer, o la acogida del hogar; cuando uno ama y se siente amado, no está feliz porque se esté divirtiendo. No es la “evasión” lo que produce disfrute sino la “invasión” en nuestro vivir, en lo más esencial de nuestro ser. Es poca palabra “diversión” para describir lo que se siente en esas situaciones y tantas semejantes. Si es adecuada “disfrute”. Y eso es lo que debemos buscar: disfrutar de nuestro vivir. Disfrutamos cuando nos sentimos integrados en lo que nos rodea y lo vamos conociendo mejor, disfrutamos con lo que hacemos…, disfrutamos cuando vivimos con hondura el momento, con plena conciencia de lo bueno, noble y bello que conforma la existencia de cada uno. Necesitamos la diversión, porque se necesitan espacios de expansión, de di-vertirse, es decir: desviarse de lo que puede parecer y ser más rutinario para acentuar lo festivo de la vida. Pero la diversión no tiene el carácter de continuidad que debe tener el disfrute de la vida: de lo que somos permanentemente, de lo que hacemos con asiduidad diaria, de la presencia de aquellos con quienes convivimos, de la Naturaleza que nos rodea y conforma…y del sentimiento de sentirnos bajo la mirada amorosa de Dios. La felicidad consiste sobre todo en ese disfrutar hondo, sin espavientos. La felicidad de la diversión es la de un momento, se mueve en la superficie. Es necesaria porque ayuda a despertarnos del vivir insustancial, anodino, y nos invita a ver las razones más hondas y permanentes para disfrutar de la existencia.


Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

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Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

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