Blog

Desde lo hondo

Mujeres “teólogas”

10 de diciembre de 2017 0 comentarios

Ha de alegarnos ver cómo desde hace ya años la mujer se acerca a la Teología. Que se entienda que “la teología no es cosa de hombres”, como se decía, creo, la publicidad de una marca de brandy. Y no lo es en parte porque la teología no ha de estudiarse sólo para alcanzar el presbiterado. He impartido clases a aspirantes al presbiterado que aceptaban estudiar resignadamente teología, por ser camino impuesto para alcanzar su objetivo, ser presbítero. La teología tiene sentido en sí misma no es sólo medio para ejercer ministerios. Ni siquiera se puede reducir a materia académica. Busca ante todo ahondar en la Palabra de Dios, dicha para todo ser humano, hombre y mujer. Es pues tarea de todo aquel que quiera buscar las raíces, el fundamento de su ser cristiano. Lo que ha ido cambiando es la aplicación del término “teólogo”; “teóloga”. Se ha aplicado a los seminaristas que estaban en el estudio institucional de la Teología en proceso hacia el presbiterado. Sin embargo no se aplicaba a los profesores, varones normalmente. Estos eran profesores de las diversas ramas de la teología, antes moral y dogma, ahora de: tratado de Dios o Cristología, o Antropología teológica, o las diversas dimensiones de la moral... A los que explicaban la Sagrada Escritura, más que teólogos, se les llama exégetas, escrituristas. Y, por supuesto, los que explicaban Derecho canónico, se quedaban con el título de canonistas. En general cuando se habla de varones dedicados a la Teología se les suele presentar como profesores de alguna de las ramas de esta ciencia. Sin embargo cuando se habla de mujeres, se suele aplicar el adjetivo general “teóloga”, ellas mismas firman como tales. Existe un benemérito grupo de “mujeres teólogas”. Prescinden de identificarse por la especialidad de la Teología que cultivan. Esto puede ser, a) porque, a pesar de su preparación no se les da con frecuencia opción a ser profesoras de alguna modalidad en los centros de Teología; b) porque es necesario hacer público que la Teología en su amplitud es también “cosa de mujeres”, lo que no deja de ser muy justo y laudable; c) porque en ellas predomina una visión general de la Teología, sin insistir en su diversidad. En cualquier caso es de agradecer que la mujer se acerque a la teología, que la teología sea estudiada con ojos y sensibilidad femenina. Así como es necesario ofrecer más oportunidades a que ocupen cátedras de alguna de las especialidades de la Teología.


Rutina y entusiasmo

7 de diciembre de 2017 0 comentarios

La rutina tiene una dimensión pobre y práctica, positiva. La que nos evita discernir en cada momento qué hacer, por dónde movernos, que palabra decir…, y los asuntos a os que se refiere son triviales, sin mayor relieve. En los aspectos nada triviales que se refieren a lo hondo de nuestro ser, a nuestro sentir, a nuestras acciones más definitorias de lo que somos, con más repercusión en el acomodo existencial, la rutina puede impedir vivir en hondura lo esencial de nuestra vida, empobrecerla. No nos impide realizarlo o sentirlo, pero de una manera demasiado lineal, sin entusiasmo. Por eso se dice que la gran enemiga de amores hondos es la rutina al vivirlos: pierden hondura, se vuelven epidérmicos o, engañosos, protocolarios. Frente a esa rutina está el entusiasmo. El término tiene origen griego y se manifiesta como exaltación, fogosidad, inspiración, incluida la divina, y produce admiración satisfacción honda y sincera. Permite vivir en intensidad. La vida al alargarse sabe de entusiasmos, que han iniciado las elecciones vitales más relevantes: el amor, la búsqueda de la verdad, la percepción de lo bello o de lo bueno; y también el sentir el misterio que nos trasciende y a la vez nos inunda. El entusiasmo puede brotar sin buscarlo; pero también es necesario provocarlo, precisamente cuando vivir lo que con entusiasmo se inició y se reiteró puede caer en la rutina. Es más necesario cuando la vida va sumando años y experiencias que a veces son desengaños de lo que nos entusiasmó; o simplemente se ha rebajado el tono vital debido a que las energías físicas y psíquicas se van debilitando; o bien cuando el futuro se prevé con menos interés que asentarse en el recuerdo del pasado. Para seguir viviendo y no sólo subsistiendo se ha de remozar el entusiasmo, querer vivir con intensidad. Siempre habrá motivos para entusiasmarse, nunca ha pasado el tiempo del entusiasmo; aunque la vida que se lleve parezca monótona, sencilla, sin alardes.


Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

Ver más

Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

Ver más

Normas del blog

Suscribirse a este blog Suscribirse a este blog
Suscribirse a los comentarios Suscribirse a los comentarios

Otros blogs
Cátedra de Prima Cátedra de Prima
de Editorial San Esteban/Facultad de Teología San Esteban


Últimos artículos
10 de diciembre
Mujeres “teólogas”
7 de diciembre
Rutina y entusiasmo
25 de noviembre
Por decir algo
17 de noviembre
Otro modo de vivir, que no de ser
21 de octubre
Paciencia activa
18 de octubre
Realidad e idea
11 de octubre
Más sobre la verdad
1 de octubre
El sufijo “ismo”
25 de septiembre
Cuestión de intereses
20 de septiembre
Elogio de la duda


Histórico
2017
2016
2015
2014
2013
2012
2011


Boletín

Apúntese y recibirá en su correo las últimas novedades de la Editorial:

Enviar
 

Revistas
Revista Archivo Dominicano
Revista Ciencia Tomista
Revista Estudios Filosóficos
Revista Vida Sobrenatural
 
Logotipo san esteban editorial
Teléfonos: (34) 923 264 781 / 923 215 000
Fax: (34) 923 265 480
E-mail:
Dirección: Plaza Concilio de Trento s/n, 37001 Salamanca, España
Dirección postal: Apartado 17, 37080 Salamanca, España