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Desde lo hondo

ADORAR

12 de octubre de 2019 0 comentarios

El lenguaje religioso cuenta con el símbolo. Es lenguaje que no pocas veces hay que interpretar. De lo contrario expresaría serios errores. Hoy lo he experimentado. Al comienzo de la eucaristía se ha entonado el himno de la Virgen del Pilar. “El pueblo que te adora de tu amor favor espera” se reitera. Sabemos que adorar, adorar solo a Dios. Literalmente entendido el texto expresa una idolatría. A María se la venera, con una veneración especial, pero no se la adora. El himno de la advocación mariana de Atocha contiene la misma expresión –“adorar” a María. Sabemos que en el hablar sencillo, y en el poético, adorar no implica necesariamente referencia a la divinidad. Aunque esa es su primera y propia acepción. Se puede ver el Diccionario de la Lengua Española y ver otras acepciones. Entre ella una curiosa, “dicho de un cardenal: Postrarse delante del Papa después de haberle elegido, en señal de reconocerle como legítimo sucesor de San Pedro”. Esto es más fuerte que “adorar a la Virgen del Pilar o de Atocha”.


Chapado a la antigua

21 de septiembre de 2019 1 comentarios

El alcalde de una ciudad española, que ha cumplido los setenta años, oye del periodista que le entrevista que se le reprocha porque estaba “chapado a la antigua”. Él lo reconoce: es lógico, dada mi edad. No sería lógico que fueran jóvenes los que “estuvieran “chapados a la antigua”. La expresión no deja de ser curiosa. La chapa es lo periférico, lo que cubre lo que hay. Los automóviles han cambiado la chapa. Antes era sólida, consistente, y ofrecía seguridad. Ahora es más liviana. Eso permite que el automóvil con la misma potencia se mueva mejor, y obedezca con más prontitud a lo que se pide de él: ha reducido la inercia. Pero protege menos en caso de choques. Sufre más la chapa y protege menos el interior del vehículo y a los que lo están utilizando. Es menos seguro. Está chapado, no “a la antigua”, sino a la “moderna”. Lo consistente, lo que ofrece más seguridad ha dejado paso a lo liviano, menos seguro, pero más ágil, más rápido..., y también más fácil de reponer, de enmendar desperfectos. ¿Vale eso para la vida? ¿Sirve para que nos preocupemos de qué buscamos: consistencia, seguridad, o más bien ligereza en el peso del vivir y en la velocidad a que se vive, aunque los choques vitales lleguen más al fondo, no se queden solo en la “chapa”? Y si nos da por ahondar más sobre la expresión: pasar de lo antiguo a lo moderno ¿es sólo cambiar la chapa: la apariencia, lo visible; o es ver y entender la vida de manera distinta y situarnos de modo distinto ante ella? ¿El aprendizaje del vivir va a ser solo cuestión de acomodar la chapa o hay que atender al motor, el móvil esencial de la existencia de cada uno, y al volante que nos ayuda a dirigirla bien? El tiempo se encarga de cambiar la chapa. Nosotros tenemos la responsabilidad de cambiar lo que nos mueve a seguir viviendo, y de preocuparnos de cómo hemos conducirnos en la vida, cómo tomar las curvas, cuándo habrá que frenar o acelerar, quizás aparcar; a qué velocidad hemos de movernos; y cómo acometer las reparaciones que sean necesarias, más que de chapa, del motor.


Comienzo de curso

19 de septiembre de 2019 0 comentarios

Comienzo de curso. Los comienzos de curso en el mes de septiembre son vividos en amplios ámbitos sociales, con más fuerza que el comienzo del año, con el cambio de dígito al numerar el año. Es tiempo del esfuerzo inicial para reemprender el camino. Puede ser un camino “trillado”, recorrido con antelación; o puede ser un camino nuevo. La dureza de los inicios se hace presente. Pero con la dureza la ilusión de un nuevo curso después de la interrupción del verano. ¿Nuevo? Más o menos. Pero menos nuevo de ordinario que lo que llamamos “Año nuevo”, porque se ha cambiado una cifra. La novedad siempre es real en el sujeto que inicia el curso. Siempre alguna nueva experiencia ha modificado la actitud del caminante para que cada curso sea diverso. Si no se ha producido novedad en el dinamismo de lo externo, sí ha podido tener lugar en el dinamismo interno: mayor experiencia, menos o más fuerzas, ilusión renovada o aminorada, cambios en los compañeros de camino, etc. En cualquier caso, siempre hay que comenzar. Y mejor si se hace con ilusión, Ilusión apoyada en la realidad. Realidad que se manifiesta en encontrar sentido al camino que se emprende. “Sentido”, porque se sabe a dónde conduce el camino, el curso, qué se pretende. Nos encontraremos con situaciones inesperadas, la programación del curso se podrá frustrar por ello, pero no se va a ciegas, a “lo que salga”.


FUNDAMENTALISMO. RELATIVISMO

21 de agosto de 2019 1 comentarios

Entre quienes dedican esfuerzo y tiempo a analizar la dimensión social del hecho religioso en el día de hoy, unos se suman a la apreciación más generalizada de la crisis del sentir religioso y de su influencia social. Pero existen los bien documentados que mantienen que lo religioso sigue presente con fuerza, tanto en el ámbito de lo individual, como de los social. Así por ejemplo el conocido sociólogo cristiano Berger. Lo que sucede más que un eclipse de lo religioso es un surgir de nuevas “religiones”. Aparecen realidades a quien dar culto, está muy presente lo esotérico o mágico, se elevan altares a nuevos dioses, como el dinero, el cuerpo, -el culto al cuerpo-. Y sobre todo no podemos dar visiones universales de lo que sucede sin mirar fuera de nuestras fronteras o ambientes occidentales. Incluso las manifestaciones “religiosas” en nuestro entorno han reaparecido con fuerza, después de cierto olvido, como las procesiones de semana santa, celebraciones festivas de diversos lugares... El fundamentalismo religioso, que pretende verlo y juzgar la vida individual y social solo desde razones religiosas, sin aceptar posibilidad de error en ellos y sí seguridad del error en que vive los que no viven y actúan como ellos, está muy presente en diversas sociedades y en algunos individuos de toda sociedad. Es una patología de lo religioso. A la vez, incluso en personas con reflejos religiosos, es extiende el relativismo, que prescinde de buscar la verdad, porque está ya bien repartida entre los que piensan de una manera u otra: todo es válido. También tiene carácter patológico esta actitud. Estas actitudes opuestas a veces se juntan. Así resulta el fundamentalismo relativista. La única verdad es que todo es relativo; es verdad que no admite discusión. La única verdad de la que están ciertos. Y también existe el fundamentalismo que, más que estar cierto de una verdad concreta, exige que nadie pueda poner en discusión- en diálogo- lo que se cree como verdad. Ahora bien, como es sobre todo una actitud del sujeto, cabe que cambie de verdad. En este caso seguirá exigiendo no aceptar que esa nueva verdad se someta a cualquier juicio. Busca más que verdades, certezas, que puede ir aplicando a verdades distintas. Es un relativismo fundamentalista o un fundamentalismo relativista.


Día de alegría

2 de agosto de 2019 0 comentarios

He oído que el día uno de agosto es el día de la alegría. Walter Kasper, el gran teólogo actual tiene un libro que titula “La alegría del cristiano”. Es magnífico el planteamiento inicial del libro: la acedia, la dejadez, la pérdida de sentido de lo que se es, la tristeza del vivir, se han hecho presente. Kasper apunta algo más: la huida del discurso racional que explique lo que se es y el lugar en que se vive, lo que llama las últimas preguntas, que en la postmodernidad no se plantean, es origen también de la acedia y expresión de ella. De eso se deriva que “en la segunda parte del siglo XX y comienzos de siglo XXI la angustia se ha convertido en la marca de la referencia de la época”. A pesar de ello Kasper propone ser “alegres en la esperanza” como modos de ser cristiano. Alegría y esperanza van unidas. Y se basan en la fe. En el invierno se va formando el pan; nos toca sembrar y mantener la esperanza del fruto. Hace falta la magnanimidad de la que habla santo Tomás, o sea, alto ánimo para las cosas grandes. Ese fue el tono del Vaticano II. En esa línea se mueve el Papa Francisco; Evangelii gaudium y Amoris laetitia, (El gozo del Evangelio y La alegría del amor), son títulos de documentos referenciales de su pontificado. Si se multiplican los motivos para la tristeza, realicemos una “discriminación positiva” y demos más relieve a lo bueno, noble, alegre de la vida. De la vida propia y de la vida de los otros. Kasper acude a san Pablo, a su misión y a lo que leemos en sus cartas para hacer ver que la alegría pertenece a la esencia cristiana. Hoy existe un desafío pastoral, aún más apremiante, de “despertar la alegría de ser cristiano y hacer de ella una opción consciente: la opción de ser cristiano”.


La cultura de la queja

8 de julio de 2019 0 comentarios

Ha caído en mis manos un libro titulado “La cultura de la queja”, editado el año 1993. El autor, Robert Hughes, denuncia y critica en él la sociedad de Estados Unidos de la época. El libro recoge una serie de conferencias de su autor. El título responde sobre todo a una de ellas. Hughes denuncia la necesidad de encontrar de qué quejarse para vivir. Sin motivo de queja la vida, no digamos la conversación, se vacía. Manifestación de esa situación es el victimismo que se cultiva. La relevancia de la persona se manifiesta en el nivel de su ser víctima. “La queja te da poder…” “Declárate inocente y te la ganas”. “Mientras que ser vulnerable es ser invencible”. Comentando esto un compañero apuntó lo que pedía su abuela: “poco mal y bien quejado”. No es cuestión de subrayarlo como definición de nuestra sociedad; pero sí como invitación a la reflexión: ¿qué puede tener de verdad?


¿Respuesta a todas las peguntas?

24 de mayo de 2019 0 comentarios

Hoy el post no es mío. Me limito a incluir un texto del papa Francisco de la Exhortación Apostólica del Papa Francisco, Gaudete et exultate. El subtítulo del documente es “Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual”. El concilio Vaticano II abordó el asunto clásico en la historia de la Iglesia de la santidad. El Vaticano II, ve la santidad en la realización de nuestra condición humana interpretada a la luz del Evangelio. No es santidad de ángeles. A esa condición humana pertenece el encontrarse ante el misterio, es decir, con algo que le atrae y nunca llega a conocer, le rebasa. Es “propio” del ser humano, en el sentido clásico de “propio”: lo que solo se dice de todos y solo de ellos y siempre, en este caso de los seres humanos: el misterio es pues exclusivo de todo ser humano, de cada uno y nunca le abandona. La santidad humana ha de contar pues con el misterio. Y ante el misterio la actitud es la de humilde y continuo intento de ahondar en él, aunque siga siendo misterio. No creer que se le ha dominado o enjaulado en proposiciones evidentes. Gaudete et exultate. 41. Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no está en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales. Dios nos supera infinitamente, siempre es una sorpresa y no somos nosotros los que decidimos en qué circunstancia histórica encontrarlo, ya que no depende de nosotros determinar el tiempo y el lugar del encuentro. Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios.


Ocurrencias y posturas

22 de mayo de 2019 0 comentarios

Ocurre e inmediatamente se decide reaccionar. No se da tiempo para discernir. El discernir es lento…y pesado. Nuestra sociedad exige rapidez y, por eso, levedad. El tiempo necesario es el que permite prever lo que sucederá de inmediato. Lo que suceda a plazo medio o largo no interesa, “carpe diem”. La ocurrencia exige dibujar postura. Posar y generar imagen. Ya con la imagen se socializa la ocurrencia y la postura. Se consigue situarse en el ámbito social que interesa. Conseguido un espacio en la espectro social se logra ser respetado e incluso admirado…y puede que seguido. Los espectadores tampoco van más allá de la postura y la ocurrencia. Son perezosos para la reflexión y el análisis, para discernir, no les interesa la libertad de pensar. Se conforman con la de expresarse.


Una posverdad

19 de mayo de 2019 1 comentarios

No es fácil encontrar a un profesor que no se vea como buen profesor, o a un predicador que no termine satisfecho de su predicación o a un conductor que ponga reparo alguno a su modo de conducir. Sin embargo no cuesta aceptar las valoraciones negativas que pueden hacer de un compañero profesor sus alumnos; con facilidad se ponen peros a la predicación de quien comparte esa función; y se suele ser crítico con la conducción de quien va al volante del coche en el que viaja. El dicho evangélico de Jesús de ver mota en el ojo ajeno y no la viga en el propio es pura descripción de lo que nos sucede. La valoración de lo que nosotros hacemos y de lo mismo realizado por otro está impregnado de posverdad: de verdad interesada, que responde a lo que queremos o necesitamos que sea, no precisamente a lo que es.


FE EN LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

25 de abril de 2019 0 comentarios

Los evangelistas son bastante coincidentes en los relatos de la Pasión y muerte de Jesús. Sin embargo son bastantes dispares, a veces contradictorios, los relatos de las manifestaciones del Resucitado. ¡Cuánto se ha escrito para reinterpretar esas manifestaciones! Se suele decir que las profesiones de de fe en la resurrección más antiguas son las Pablo en sus cartas. Que relatan sólo el hecho de “apariciones” a Pedro y a otros seguidores de Jesús. Los relatos de los evangelistas son posteriores. Tiene su explicación esa diferencia entre los relatos de la resurrección y los de la pasión. Los testigos de la pasión fueron muchos, lo vieron con sus ojos y pudieron contar ellos lo que aconteció. Mientras que los relatos de las “apariciones” de Jesús se apoyan en el testimonio de algunos quienes tuvieron esa experiencia propia de que estaba vivo. No es lo mismo aceptar los relatos de pasión, hechos comprobables, que los de la resurrección que se apoyan en la fe de quienes experimentaron que Jesús el Nazareno estaba vivo. La valentía de Pedro fue proclamar que, a pesar de que a quienes se dirigía pudieron ver a Jesús morir en la cruz, condenado por blasfemo y diversos cargos, ese Jesús estaba sentado a la derecha de Dios como juez de vivos y muertos. Frente a la evidencia sensible mostrar la fe. Como fe rebasa lo evidente, se asienta en el misterio. Los creyentes necesitan rebasar la evidencia empírica de los hechos, y sí tienen la evidencia de algunos que tuvieron experiencia empírica de quien murió en la cruz, se presentan como testigos, cueste lo que cueste, de su resurrección, de que ha superado la muerte y está vivo. Ese testimonio, esa convicción de quienes tuvieron y proclamaron en público la experiencia de la resurrección es el apoyo de su fe. Gracia de Dios aparte.


Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

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Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

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