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Desde lo hondo

Creas o no creas, dudarás

14 de enero de 2020 2 comentarios

Así se anuncia lo que creo que es una serie de televisión, “Evil”. Lo vemos en numerosos paneles publicitarios de nuestras ciudades. No sé nada de esa serie, que por el título parece tener un carácter un tanto truculento. Pero me ha hecho pensar el texto. Es un modo muy sencillo de expresar lo que puede suceder, de lo que sucede, cuando hablamos de la fe en Dios. De la fe religiosa en general. No es fácil negar la existencia de Dios sin que quede el rescoldo de la duda: “y si existiera”. Esa pregunta se cuela en el pensar ateo. Y si se tiene fe en su existencia, surge la pregunta “¿y si no hubiera tal Dios, y fuera, como han dicho los filósofos de la sospecha, una creación human?” Es lo acorde con nuestro modo de pensar. Lo no evidente a los sentidos o a las estructuras mentales formales, las matemáticas, admiten la duda. Decia el teólogo Duquoc: “quien no tenga dudas en su fe tiene una fe dudosa”. La duda admite, cómo no, diversos grados de intensidad. A veces se apodera del ámbito entero de la verdad. E incluso determina no tomar opciones. Un error. No se La seguridad plena sobre lo que de suyo no es evidente no existe. Lo que no impide tomar decisiones, compromisos. Quien se compromete en un negocio, no tiene la absoluta seguridad de éxito. Le bastan amplias probabilidades. Los grandes compromisos afectivos, vocacionales, no excluyen la duda. Por eso han de actualizarse cada día. Si la fe es irrelevante, no influye en el vivir, desaparecería la duda.


La aliviadora cuesta de enero

7 de enero de 2020 1 comentarios

A veces la rutina, incluso cargada de trabajo, permite descansar de alteraciones de horarios, de excesos gastronómicos, de emociones fuertes, a veces cargadas de nostalgias, otras de nuevas experiencias en promesa; y no pocas veces de horas de aburrimiento, de no saber qué hacer; o del esfuerzo por ocupar el tiempo con algo de qué presumir luego. Hasta los que en las Navidades se ven alejados de personas que centran su trabajo diario, como los niños del colegio, pudieron echarlos de menos. La montaña nos dice que las cuestas están para subirlas. Que lo relevante es el ritmo con el que se las quiera subir. Frente al acelerón navideño, también de emociones, la cuesta de enero, de sereno del trabajo puede ser un alivio. Nos puede situar mejor en lo que somos y para lo que somos. Bien las Navidades para romper ritmo diario, y no convertir en monotonía la vida. Bien los momentos de mantener un ritmo, que hace más nuestra la vida. Sin más alteraciones que las que la vida ofrece. Que nunca faltan.


Fiesta de los "Santos inocentes"

28 de diciembre de 2019 0 comentarios

¿No será una “inocentada” celebrar la fiesta litúrgica de los “Santo Inocentes”? Bien está que desde hace mucho tiempo se quisiera “compensar” a las víctimas de la horrible decisión de Herodes, a los niños, a sus padres. Que se hiciera declarando mártires a quienes no tenían capacidad para ser testigos, que es lo que quiere decir “mártir”, dejémoslo en devota apreciación. Es Mateo quien nos cuenta el episodio. Mateo siempre preocupado de cómo en Jesús se va cumpliendo lo que había dicho ¿anunciado? Los profetas. Y Jeremías había anunciado el dolor de las madres de Ramá- Belén- por la muerte de sus hijos. Lo que sí aparece con frecuencia en la Sagrada Escritura, y la Liturgia nos hace notar es la contraposición entre la acción de Dios y la de los hombres: la bondad de Dios y la maldad de lo hombres. Por ello el hombre necesita la salvación que venga de Dios, para dejar de ser y de actuar contra su propia dignidad, la de todos, que Dios le ha otorgado. Así, situar cerca el nacimiento de un Niño que el mismo Dios se ha hecho y la muerte de niños decidida por el hombre grita la necesidad que tenemos de que se nos libere de lo que corrompe nuestro propio ser-


ALGO QUE DECIR, ALGO QUE ESCUCHAR EN NAVIDAD

22 de diciembre de 2019 0 comentarios

Para Dios nada hay imposible, dice el el Ángel a María. Para nosotros sí. Por ejemplo ¿se puede decir algo que no se haya dicho con motivo de la Navidad? Pues, si quien nace es Enmanuel, o sea, Dios con nosotros, que sea Él, que nace en cada uno, quien nos diga lo nuevo que necesitamos incorporar en esta Navidad a nuestro ser y hacer. A nosotros nos toca situarnos en actitud de escucha atenta, y acoger, aunque parezca imposible, lo que nos propone. Como les pasó a José y a María. María, dice Lucas, ante el sorprendente espectáculo que se organiza en torno al pesebre, “guardaba todas estas cosas meditándolas en nuestro corazón”. Días de silencio y meditación atenta para sentir cómo vivimos el nacimiento de “Enmanuel”, “Dios con nosotros”. Un Dios que es “Jesús”, el nombre que dicta el ángel a María, es decir: nuestro Salvador.


SARTRE. NAVIDAD

15 de diciembre de 2019 1 comentarios

“Barioná, el hijo del trueno”, es una obra de teatro de Jean-Paul Sartre, que ha sido durante muchos años no editada. La escribió para representarla en el campo de prisioneros del nazismo en el año 1940. Allí coincidió con cristianos y sacerdotes, y quiso con ella unirse a la celebración de la Navidad. Se representó antes de la misa del Gallo. A dicha obra pertenecen estos dos textos. El primero cuando Bariona el jefe del pueblo, cercano a Belén, convence a sus paisanos de que, ante la presión de Roma, que les aplasta con impuestos, han de dejar de enviar niños a la existencia. Incluso su esposa Sara que espera un hijo de ambos, ha de destruirlo Barioná: “La vida es una derrota, nadie sale victorioso, todo el mundo resulta vencido; todo ha ocurrido para mal siempre, y la mayor locura del mundo es la esperanza”. Cuando, tras dura y persistente resistencia a ello, se acerca a Belén, donde ha nacido Cristo, algo nuevo siente en él. Y cuando Herodes despliega sus hombres para terminar con la vida del niño, convence a sus hombres para que se enfrenten, en clara inferioridad de condiciones, a los soldados; y así darán tiempo a que María, José y el niño puedan huir. Barioná: “Me desborda la alegría como una copa rebosante. Soy libre, tengo mi destino en mis manos. Voy contra los soldados de Herodes y Dios viene en mi ayuda… Adiós, mi dulce Sara. Levanta la cabeza y sonríeme. Tenemos que ser dichoso: te quiero y Cristo ha nacido”.


NAVIDAD 2019

11 de diciembre de 2019 0 comentarios

¿Queda algo por decir de la Navidad? Pues sí: lo que el Papa, como instancia superior de la Iglesia, dice en la Exhortación apostólica Admirabile signum sobre el valor y sentido de las representaciones que se hace de la Navidad, que nosotros llamamos, nacimientos o belenes. Es nuevo que un Papa se pronuncie tan elogiosamente sobre algo tan popular. En los nacimientos se junta lo que señalan los relatos evangélicos con lo que la imaginación de hombres y mujeres a lo largo de los siglos ha ido creando. Esa imaginación ha pretendido, sobre todo, ambientar el núcleo del misterio esencial de la fe, el nacimiento de Jesús, bien en un ámbito de acuerdo con aquellos tiempos, bien en el ámbito de nuestros tiempos de nuestro mundo. Porque Jesús nació en un momento histórico concreto y en un lugar concreto; pero la fuerza, el significado de su nacimiento, tiene vigor y fuerza en cualquier momento de la historia o espacio de la geografía. La exhortación pontifica es un documento oficial que se centra en lo popular y sencillo que ambienta el misterio esencial de la fe. Es un brindis a la religiosidad popular. De modo que las construcciones teológicas no olviden que la presencia de Dios en nuestro mundo asumiendo nuestra condición, no fue una realidad abstracta e intemporal, sino que se realizó en tiempo y lugar concreto de la historia y la geografía humana; y sigue realizándose en el momento actual en cualquier ámbito humano.


¿QUÉ HACER?

19 de noviembre de 2019 3 comentarios

¿Está justificado que estemos cansados de estar al tanto de lo que sucede en nuestra sociedad, que nos llega por los medios de comunicación, y huyamos de los informativos, televisivos o radiofónicos; y que miremos por encima los titulares de los periódicos cuando abordan la vida política? Cui prodest? ¿A quién beneficia? ¿A nosotros, que de se modo “pasamos” de toda esa información y opinión, como si abandonáramos el mundo en que vivimos y nos refugiáramos en otro, menos sofisticado, más sencillo, más comprensible; e incluso más “vivible”? ¿Nos estamos engañando? ¿Escondemos la cabeza bajo el ala? ¿Nos retiramos dejando el campo a los rivales -no digamos enemigos-? ¿Pereza? ¿Cobardía? ¿O simplemente hartazgo y por lo tanto, ejercicio de higiene mental? De todo habrá. Qué sensación es la que se impone es lo que puede inquietar. En cualquier caso, es un mundo que estamos construyendo entre todos. Es nuestro mundo. Y eso puede que sea lo más preocupante.


Del viejo el consejo

8 de noviembre de 2019 0 comentarios

Suena a veces como frase consoladora: ya que no podemos estar inmersos en el actuar, demos sentido a nuestra vida acogiéndonos a la experiencia que tenemos, para aconsejar a los que sí viven en actividad casi permanente. Ahora bien, ¿estos nos piden el consejo? ¿Creen necesitarlo? Cuando los tiempos evolucionaban a un ritmo que permitía que lo vivido en tiempos anteriores estuviera vigente, aunque con matices diversos, se entendía mejor el consejo del viejo. Cuando los tiempos tienen más de ruptura que de evolución de lo anterior, la sensación que los mismos viejos tenemos es de vivir en otro mundo. De lo que deriva la tentación de dejar de hablar, ceder la palabra y también a toma de decisiones a los “jóvenes”. En parte porque no se sabe qué “aconsejar”. Con no estorbar tendríamos bastante. Es curioso, pero la evolución rápida de tiempos, casi ruptura, no es un salto hacia adelante, hacia nuevos planteamientos, nuevas en el sentido de que antes no se habían producido. Es salto en gran parte a la novedad de tiempos pasados que los viejos vivimos y creíamos superados. El tiempo propio de los “viejos” de nuestros tiempos jóvenes. Sea cualquiera que sea el sentido de la novedad, no es fácil ofrecer consejos. Uno sí, podemos ofrecer, preciosamente por ser viejos: no se crea que se ha dicho la última palabra, o que se ha alcanzado la visión definitiva del vivir humano, del cristiano. Los tiempos siguen cambiando, a veces en direcciones opuestas.


Argumento de autoridad

30 de octubre de 2019 1 comentarios

Decía un dominico invitado a uno de los sínodos de hace años, que el argumento de autoridad es el último que hay que esgrimir. Se refería a la autoridad humana. No a la divina. Sucede, sin embargo, que lo que Dios comunica pasa por el tamiz humano: el tamiz de quien oye o lee, el tamiz de quien interpreta, el tamiz de quien aplica a circunstancias diversas lo que Dios nos revela. Dios no dicta, inspira. Existe en nuestra Iglesia la interpretación que se califica de “auténtica” de la Palabra “inspirada” de Dios. Interpretación que se basa en análisis de textos, conocimiento de situaciones concretas, que les da un carácter histórico, como lo tiene la misma humanidad y la misma Iglesia, que ha de saber distinguir lo permanente en la historia. El argumento de autoridad se utiliza con frecuencia en busca de apoyo de lo que uno entiende, de lo que estima la verdad. Al ser así la autoridad es la propia de quien busca apoyos, la propia de cada uno. En esos frecuentes casos la misma autoridad, por ejemplo, la del Papa, es valorada, aceptada, “utilizada” cuando apoya lo que uno piensa; y es desconsiderada cuando no coincide con el propio modo de pensar. La única autoridad que se acepta es la del propio yo pensante. Por ello no son pocos los que acuden en la Iglesia al Magisterio como referencia decisiva, última palabra: pero prescinde de él cuando no es conforme a la “autoridad” de su propio pensar. Los mismos que son “más papistas que el Papa” sobre asuntos concretos, alardean de su modo de pensar original, que no se somete a lo que el Papa pueda decir o decidir. La única autoridad que respetan es la suya.


Repensar

23 de octubre de 2019 0 comentarios

Para Descarte, lo sabemos, pensar es lo específico del ser humano. Lo somos en tanto en cuanto pensamos. Repensar no es simplemente volver a pensar. El DRAE identifica repensar a reflexionar. Es volver a lo pensado y pensarlo de nuevo. Con esa operación mental subjetivamos nuestros pensamientos anteriores, los hacemos nuestros y los evaluamos, los valoramos. ¡Cuántas opiniones surgen del pensar! Pero al repensarlas, al reflexionar sobre ellas, el resultado no es el mismo: esa opinión está más matizada, a veces rechazada. Repensar es someter a juicio lo que ya era un juicio. Nuestros tiempos, como tantas veces se afirma, son tiempos acelerados: lo virtual es el espacio de la aceleración informativa y de comunicación del pensar. Por eso es un tiempo en el que es más necesario repensar. Es decir: reflexionar sobre lo pensado.


Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

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Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

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