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Desde lo hondo

El futuro de la Iglesia a treinta años vista

22 de febrero de 2022 1 comentarios

La revista Vida Nueva hace un tiempo se atrevió a pronosticar cómo va a ser la Iglesia de dentro de treinta años. Los autores de los pronósticos parten de que los movimientos actuales en la Iglesia y la sociedad se mantendrán y se acentuarán siguiendo una línea continúa durante esos treinta años. De este modo es fácil prever una Iglesia con menos presencia en la vida social, con un número muy inferior de sacerdotes, con una vida consagrada con muchos menos integrantes tanto de mujeres como de varones, con una presencia mayor y más cualificada de laicos en la vida de la Iglesia; con una mayor presencia de la mujer, que, al mantener la línea de digna reivindicación de la mujer, puede llevar a saltar a ejercer el ministerio presbiteral; a su vez por la presión ya existente y siguiendo otros modelos que existen en la iglesia católica, no exigirá el celibato para ejercer dicho ministerio. Siempre habría que aclarar que se está pensando en la Iglesia en el Occidente, creo que no se tiene en consideración cómo será la Iglesia en África, en Asia-Pacífico, por ejemplo. Prever todo esto no parece demasiado aventurado. Pero se parte de una premisa: los cambios que ahora se observan no tienen vuelta atrás, porque se apoyan en un ambiente social y en unas ideas que surgen de él y los consolidan sin retorno posible. No sé hasta qué punto la historia está a favor de esa premisa o más bien nos muestra que existen “conquistas definitivas”, pero también vuelta a tiempos anteriores, mejores o peores, distintos en cualquier caso. Ante la velocidad que se dice y experimentamos que evoluciona la sociedad habrá que estar preparado para lo imprevisible en el sentido etimológico del adjetivo: lo no previsible. Aunque en estos tiempos existan experiencias que no apoyen jugarse todo a previsiones en la línea de lo actualmente dominante. Hemos experimentado crisis económicas que, por lo visto, eran imprevisibles, ascensos al poder de personas por las que tiempo atrás nadie apostaba, reacciones en la misma Iglesia que se han detenido en tiempos pasados, fieles cristianos, a veces eclesialmente cualificados, e instituciones eclesiales, que se negaban a aceptar los cambios habidos. Lo pendular también es un movimiento presente en la historia de la Iglesia. En cualquier caso, bien esta prever…; pero con humildad, la que exige adelantar cómo será el futuro no tan inmediato. La humildad siempre denota inteligencia y viceversa. Ambas impiden moverse entre el miedo a la catástrofe con aires apocalípticos, y la ilusión de soñar “despiertos” en el paraíso futuro. Siempre esperanzados, nunca ilusos. Desde la esperanza, que no exige reiterar los momentos de que podían calificarse de vigor de la Iglesia, sin exigir lo que más utopía puede ser una ilusión, es cómo el Papa quiere, así lo entiendo, que el pueblo cristiano, en la gran variedad de estilos de Iglesia en el mundo, participe en el movimiento sinodal


Persuasivo, expositivo

17 de febrero de 2022 0 comentarios

Leo estos día a Ramón Pérez de Ayala, leo sus comentario diversos, sobre algunos personajes contemporáneos más o menos de él, y escritores como él. A propósito de uno de los personajes que comenta, creo que Juan Valera, se desvía a comentar la diferencia entre la línea cartesiana, que pretende exponer las respuestas a cuestiones última, como qué define al ser humano, quién es Dios, cuáles los principios del saber, las verdades fijas sobre las que se ha de establecer; y entre la corriente británica, que está dirigida más a la acción, al modo de actuar. La línea cartesiana expone lo que cree que debe conocerse; ante todo, el ser humano; la línea pragmatista británica trata de persuadir cómo hay que actuar. Cuando escucho a los políticos entiendo que ellos han de persuadir, más que a base de ideas, de valoraciones sobre lo que ellos hacen, frente a lo que hacen o no hace la oposición. Pretenden persuadir porque dependen del voto de aquellos a los que se dirigen. Y estos no suelen dedicar tiempo a reflexionar, sino a actuar. Las homilías de las eucaristías a veces son persuasivas, estimulan directamente a la acción, a base de una “oratoria” específica ordenada a la acción. Otras son más expositivas, ofrecen, con un gran esfuerzo de resumen, lo que somos como cristianos, lo que nos dice la Palabra de Dios, cuál es su adecuada interpretación. La mente así “informada”, ha de ayudar a reflexionar sobre cómo actuar de acuerdo con lo que es. El persuadido por lo que ha oído de otro, actúa arrastrado por la fuerza de la exposición. Quien expone cree en la fuerza de la verdad; el que persuade se apoya más en su autoridad y en su modo de exponer la bondad de lo que hay que hacer. El pecado del que se apoya en la verdad puede ser, falta de entusiasmo y compromiso para actuar de acuerdo con lo que exige su verdad. El pecado del persuadido, es que la base en que se apoya su actuación, no esté en una reflexión madura por él realizada y una decisión que surge de ella, y esté expuesto a no saber superar circunstancias adversas a su actuar.


VUCA, en español VICA

11 de enero de 2022 0 comentarios

Versátil, Incierto, Complejo y Ambiguo; así dicen que es nuestro mundo, nuestra sociedad. Al decir “nuestra sociedad” se quiere decir, “nuestra economía”, “nuestra política”, “nuestra cultura” y “nuestra religión”, yendo de menos a más en relevancia. ¿Dónde queda la verdad en ese mundo VICA? Se responde: “en la eficacia”: “posverdad”. ¿En qué consiste la eficacia? Respuesta: en invertir el orden de importancia: la religión en función de la cultura, la cultura en función de la política, la política en función de la economía. O de otra manera, el “bienser” en función del bienestar, De ordinario no se es tan explícito en los pronunciamientos, pero sí en los procedimientos. Que responden a los intereses individuales y, por tanto, colectivos de la sociedad conformada por quienes tienen esos intereses individuales. Y terminan dominando los sentimientos: amores interesados, eficaces, VICAs: versátiles, inciertos, complejos, ambiguos. De los adjetivos que compone el acrónimo, “complejo” es el que creo que hemos de considerar como eje. Y a partir de él valorar lo de versátil, incierto y ambiguo. Ser “complejo” pertenece al ámbito de lo humano. Lo contrario es simplificar ese ámbito y, por tanto, reducirlo. Lo “uno” pertenece a lo formal, como las matemáticas, en la realidad solo Dios es uno. Uno como único y como simple. El ser humano es único, no hay otro como él, pero no uno, si bien sí, por usar términos clásicos, indiviso. Una sociedad formada por miembros “únicos”, tiene que ser compleja. Sin embargo, esa sociedad, como el propio ser humano, como lo complejo, ha de evolucionar hacia lo uno, a conformar diversidades, sin uniformar. Para ello están las verdades, los principios que han de guiar la constitución, la construcción, del ser humano y de la misma sociedad. Vivir como seres humanos ha de ser aceptar la complejidad y caminar hacia la unidad. Sin atajos, sin quemar etapas, y sabiendo que no se llegará a la unidad plena. En ese proceso aparecerá la versatilidad, la incertidumbre, la ambigüedad, hay que contar con ello. No se puede terminar el proceso de modo simple antes de tiempo, con un dogma o una decisión “terminante” –en el sentido literal de fin del proceso-. Decisiones habrá que tomar, pero conscientes que no responde a la única verdad ni a la última palabra; sólo a la necesidad de avanzar en el proceso hacia lo verdadero, conscientes de que no se clausura ni la información ni la decisión. Un mundo VICA puede expresar la realidad; pero no hay por qué resignarse sin esfuerzo a ella, es punto de partida del esfuerzo humano, individual y social, para que cada vez sea menos VICA. Eso es vivir humanamente, caminar hacia ser mejor y construir una sociedad mejor.


Navidad y ser humano

5 de enero de 2022 0 comentarios

Decía el presidente de la CONFER en una reciente entrevista que la crisis de Dios en nuestra sociedad era un reflejo de la crisis de la persona humana. Crisis de la condición humana siempre habrá existido. Una crisis que se reduce a frivolizar lo que somos como personas humanas. Una frivolización que es consecuencia o modo de realizarse de la superficialidad de nuestros intereses, de nuestros deseos, de lo que queremos hacer de nosotros. Si se acepta, incluso en ámbitos académicos, que es el pensamiento frágil, no pasar del relato, de lo que hay sin tratar de interpretarlo; o “la limitación conceptual voluntaria” (Pérez de Ayala), consecuencia de reducir el conocer -el saber- a lo científico; junto a la tesis del fragmento, lo que conforma un ser humano; en las inquietudes de su vivir no cabe pensar en lo que es, en su hondura entitativa; y, para un creyente, en cuál es proyecto de Dios de persona humana. En general, no tienen cabida las grandes preguntas que tampoco la ciencia experimental puede resolver, sobre el origen, el destino, la misma condición humana, de uno y del otro. Sin formularse esas preguntas Dos es un ser ajeno. A lo sumo un Dios apagafuegos, al que se acude cuando no hay otro remedio. Pero que no es solicitado para apagar el fuego de la frivolidad que se manifiesta en el ardor por una vida superficial, que se queda en el vivir cómodo, cerrado en sí mismo o en los suyos. Que, ¡cuántas veces!, conduce ante la frustración al vivir sin sentido, sin amor; incluso a preferir no vivir. Sin embargo, ¿sin embargo o por eso?, existe la Navidad, la presencia de Dios asumiendo nuestra misma naturaleza, para reconducirla a su nobleza, a su dignidad. Lo triste es no percibir que necesitamos esa ayuda “divina” para ser lo que somos y tener conciencia de ello. Es triste no llegar a la verdad de la Navidad, quedarse en lo epidérmico, en el símbolo, sin llegar a lo que simboliza.


El Sínodo

3 de diciembre de 2021 0 comentarios

Caminar juntos. ¿Quiénes? Todos los que pertenecemos a la Iglesia. Pero no solos, hay que buscar ser acompañados por otros cristianos, no cristianos, agnósticos y ateos. Caminar juntos hacia dónde. ¿Cuál es la meta? Ya Kant decía que si caminamos sin saber hacia dónde, estamos sin horizonte. Si tenemos horizonte, pero no nos ponemos en camino, la vida está “vaciada”, es entelequia, Cierto que ya juntarse en el camino de la vida es buen objetivo. Y sin correr, lo importante no es llegar el primero, sino juntos, como, de modo más bello, decía León Felipe. Verse, oírse, comunicarse mientras sumamos días a nuestro vivir ya merece la pena. Incluso aunque el horizonte sea diverso. Los fieles de la Iglesia, sabemos hacia donde caminamos, sabemos quién nos acompaña, En Adviento recordamos la primera venida a nosotros y los brazos que nos esperan al final. Eso es lo esencial. En el camino cada uno desempeña una labor distinta, tiene cerca personas más allegadas, cada uno incluso tiene distinto ritmo, distintas motivaciones, mayor o menor capacidad de fuerza para el esfuerzo que exige caminar; unos lo harán con más soltura y algunos renqueantes. Unos caminarán con responsabilidades que le hacen más visible, con competencias exclusivas; otros más en el anonimato y casi invisibilidad, -aparente-. Sínodo: caminar juntos


Luces en la ciudad

2 de diciembre de 2021 0 comentarios

El alcalde la ciudad se ha empeñado en que los días de Navidad ofrezcan luz, diversión, espectáculos, sobre todo musicales, amplia posibilidad de adquirir productos navideños, lugares para reunirse. Quiere que sean días de fiesta. Entiende que hay mucho que olvidar. Por ejemplo, las navidades anteriores. Y es que, en lo hondo de los ciudadanos, incluso sanos, hay secuelas de los días de pandemia. Secuelas psíquicas, envueltas en una tristeza, que lleva a la acedia, a no confiar en esta vida, a no verla como lugar de ser feliz. O bien lo contrario, hartos de las restricciones a las que obligó la pandemia, quieren recuperar terrenos perdidos. Después de tanta precaución, quieren vivir, disfrutar despreocupados. Pero la pandemia parece que no quiere irse. Nuevas amenazas con nueva cepa. El alcalde tiembla: a ver si después de tanto esfuerzo por ofrecer “felicidad”, el covid, reaparece con fuerza, y hay que renunciar a lo programado, o reducirlo notablemente. ¿Se podrá entonces celebrar la Navidad? ¿Habrá lugar para la felicidad? ¿Puede la fiesta y lo que se celebra en ella, su dimensión humana y religiosa, su mismo cariz familiar, sustituir tantas manifestaciones jubilosas programadas en la ciudad? Ojalá no haya que suprimir nada de lo previsto. Pero que ello no haga olvidar lo que realmente se celebra: la condición humana la ha hecho Dios suya. Es alegre noticia que hay que celebrarla, individual y socialmente, de múltiples maneras. Y nos quedaremos cortos. Los miles de luces de las calles de la ciudad quedan superadas por “la luz que viene de lo alto”. Esa luz la hemos de percibir con los ojos cerrados, con los oídos abiertos, en lo hondo de lo que somos. Ojalá lo programado para unas navidades felices para los ciudadanos, sea un signo, un modo de manifestar la alegría que supone saber que Dios es un Niño como tantos niños de la ciudad.


El mandamiento del amor y el delito de odio

1 de noviembre de 2021 0 comentarios

El interior del ser humano es sagrado. Es decir, no está bajo ninguna ley humana civil o eclesiástica. “De intentionibus non judicat Ecclesia (La Iglesia no juzga las intenciones). Es campo reservado a Dios y al propio sujeto. El amor, que reside y constituye lo íntimo del ser humano. solo lo puede ordenar, mandar y juzgar Dios, que penetra las entrañas del ser. Y lo mismo hemos de decir del desamor y del odio. Las manifestaciones que se entienden como de amor o de odio sí pertenecen a la consideración y juicio humano. Es adonde llegan los jueces humanos civiles o eclesiásticos: a las manifestaciones de lo que se supone que brota del amor o del odio. Cuando Dios “manda” el amor como primer mandamiento, lo que manda es que el ser humano sea humano, desarrolle los más definitorio, junto con la búsqueda de la verdad, de la condición humana. Por ello el amor más que algo mandado, que hay que cumplir porque está mandado, es una exigencia de nuestra condición humana, de quien la creó, de quien la redimió. Es la fragilidad mental, la pereza, pulsiones que desde dentro y desde fuera sufre el ser humano, que llevan al olvido de esa exigencia de su ser, lo que exige que se le recuerde de un modo imperioso: como mandamiento. Que sea un mandamiento que hay que cumplir, pues, no es la razón original para amar; la razón es que el ser ha de buscar su perfección, como decía los filósofos clásicos; el ser humano la suya; y esta consiste en desarrollar la capacidad afectiva hacia lo que merece ser amado, lo bueno. El amor al prójimo. Los judíos necesitaban saber que era mandamiento de Dios que como a Él había que amar a los seres humanos. Les tenía que costar juntar a Dios y al ser humano en un mismo amor, cuando a la esencia de su concepto de Dios pertenecía la infinita distancia entre ambos. La fe cristiana, por el contrario, se apoya en que el mismo Dios asumió nuestra naturaleza. Nuestra naturaleza es de Dios también. Amar a Dios es amar a quien asumió hacerse humano, es amar lo humano. Su existencia humana fue desde el inicio hasta el fin un producto de su amor al ser humano.


Pedir perdón

2 de octubre de 2021 2 comentarios

Reconocer los fallos, las equivocaciones, las decisiones tomadas en su día, es lo lógico, lo que debe ser normal, lo humano y lo cristiano. Sin que ellos lleven a amargar la vida. Creer que nuestra historia, personal y social es un conjunto de buenas decisiones, aciertos, obras buenas, es engañarse. Es empobrecer la propia vida, el modo de vivir, ya que parece exigir que para sentirse bien bajo su piel necesita airear éxitos de la propia historia; sentirse digno de consideración social, y rechazar ser un ser humano que pasa por la vida haciendo y el bien y otras veces el mal. Lo he pensado a propósito de unas palabras de Papa Francisco en las que reconoce que en la historia de la presencia de la Iglesia - entiendo que se refiere a la Iglesia, no habla de España-, en México hay razones para pedir perdón. Como México y la iglesia mexicana tendrán de qué pedir perdón de lo hecho, o no hecho cuando había que hacerlo, en los 200 años de independencia. Sólo quien está empeñado en ser más que lo otros no piden perdón. Cuando el perdón engrandece más que el aplauso. Sobre todo, cuando el aplauso se lo da uno a sí mismo. Y se lo da porque lo necesita para sentirse vivo. Es algo bien triste.


Sencillez-simplicidad; idea-imagen; sentimiento-emoción; escuchar-hablar…

10 de julio de 2021 2 comentarios

¿Qué les distingue?: ante todo el tiempo. Los primeros conceptos son fruto de darse tiempo para conseguirlo. El simple, habla sin pensar, es perezoso para dedicar tiempo a matizar; y es en el matiz en el que uno puede aproximarse a la verdad. La idea exige tiempo de discernir, razonar; la imagen se impone a los sentidos. Es necesario procesarla como paso a la idea, lo que exige tiempo. El sentimiento exige tiempo para conformarlo, asentarlo, mientras que la emoción es cuestión de momento, de impresiones. La escucha es darse tiempo y dárselo a quien habla, y luego hablar: dialogar es saber escucharse. La cultura posmoderna, es cultura de prisas, del aquí y ahora, de la satisfacción inmediata, de la primacía de la noticia -que no necesariamente de la verdad: esta necesita tiempo, la noticia no puede esperar-. No se ofrece tiempo al ejercicio mental, es lógico que sea la cultura del pensamiento frágil; que le baste el relato, no el metarrelato. Que se quiera ser maestro sin darse tiempo a ser discípulo. (“Discípulo” viene de discere, aprender).


¿Absurda toda religión?

7 de mayo de 2021 3 comentarios

Un académico de la RAE de la lengua, y notable escritor, de manera tangencial en uno de sus últimos libros califica a todas las religiones de absurdas. En estos días se produce la noticia de descubrimientos de enterramientos de primeros homo sapiens, o quizás habilis, Un enterramiento hace alusión a que no todo termina con la vida, algo sobrevuela la realidad, de manera imperceptible. Es el inicio del animismo, creencia tan antigua del homo sapiens sapiens. No son pocos los paleontólogos que cuando descubren enterramientos dicen verse ante un homo sapiens. El enterramiento alude a algo que nos trasciende. Es la actitud psicológica que se abre a lo religioso. Lo religioso viene a aparecer cuando aparece el homo sapiens. Aparece como signo de una mente humana que desborda lo percibido sensible mente. La religión, ampliamente considerada, surge de manera muy elemental ante una realidad que nos trasciende, pero que misteriosamente tiene una presencia, pertenece pues desde el inicio de su condición humana al hombre. Proclamarla absurda es declarar absurda la vida, el mismo ser hombre. Algo de eso -la existencia inauténtica propia del ser humano- nos predicaban los existencialistas: el sinsentido de ser homo. Creo que pertenece al buen saber, que es humilde, el con confundir el misterio con el absurdo. El no reducir el ser humano a lo exclusivamente empírico. Ni si quiera a la racional puro. La misma razón es consciente de sus límites. Es racional que algo rebasa la razón, sin contradecirla: el misterio.


Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

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Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

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