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Desde lo hondo

VUCA, en español VICA

11 de enero de 2022 0 comentarios

Versátil, Incierto, Complejo y Ambiguo; así dicen que es nuestro mundo, nuestra sociedad. Al decir “nuestra sociedad” se quiere decir, “nuestra economía”, “nuestra política”, “nuestra cultura” y “nuestra religión”, yendo de menos a más en relevancia. ¿Dónde queda la verdad en ese mundo VICA? Se responde: “en la eficacia”: “posverdad”. ¿En qué consiste la eficacia? Respuesta: en invertir el orden de importancia: la religión en función de la cultura, la cultura en función de la política, la política en función de la economía. O de otra manera, el “bienser” en función del bienestar, De ordinario no se es tan explícito en los pronunciamientos, pero sí en los procedimientos. Que responden a los intereses individuales y, por tanto, colectivos de la sociedad conformada por quienes tienen esos intereses individuales. Y terminan dominando los sentimientos: amores interesados, eficaces, VICAs: versátiles, inciertos, complejos, ambiguos. De los adjetivos que compone el acrónimo, “complejo” es el que creo que hemos de considerar como eje. Y a partir de él valorar lo de versátil, incierto y ambiguo. Ser “complejo” pertenece al ámbito de lo humano. Lo contrario es simplificar ese ámbito y, por tanto, reducirlo. Lo “uno” pertenece a lo formal, como las matemáticas, en la realidad solo Dios es uno. Uno como único y como simple. El ser humano es único, no hay otro como él, pero no uno, si bien sí, por usar términos clásicos, indiviso. Una sociedad formada por miembros “únicos”, tiene que ser compleja. Sin embargo, esa sociedad, como el propio ser humano, como lo complejo, ha de evolucionar hacia lo uno, a conformar diversidades, sin uniformar. Para ello están las verdades, los principios que han de guiar la constitución, la construcción, del ser humano y de la misma sociedad. Vivir como seres humanos ha de ser aceptar la complejidad y caminar hacia la unidad. Sin atajos, sin quemar etapas, y sabiendo que no se llegará a la unidad plena. En ese proceso aparecerá la versatilidad, la incertidumbre, la ambigüedad, hay que contar con ello. No se puede terminar el proceso de modo simple antes de tiempo, con un dogma o una decisión “terminante” –en el sentido literal de fin del proceso-. Decisiones habrá que tomar, pero conscientes que no responde a la única verdad ni a la última palabra; sólo a la necesidad de avanzar en el proceso hacia lo verdadero, conscientes de que no se clausura ni la información ni la decisión. Un mundo VICA puede expresar la realidad; pero no hay por qué resignarse sin esfuerzo a ella, es punto de partida del esfuerzo humano, individual y social, para que cada vez sea menos VICA. Eso es vivir humanamente, caminar hacia ser mejor y construir una sociedad mejor.


Navidad y ser humano

5 de enero de 2022 0 comentarios

Decía el presidente de la CONFER en una reciente entrevista que la crisis de Dios en nuestra sociedad era un reflejo de la crisis de la persona humana. Crisis de la condición humana siempre habrá existido. Una crisis que se reduce a frivolizar lo que somos como personas humanas. Una frivolización que es consecuencia o modo de realizarse de la superficialidad de nuestros intereses, de nuestros deseos, de lo que queremos hacer de nosotros. Si se acepta, incluso en ámbitos académicos, que es el pensamiento frágil, no pasar del relato, de lo que hay sin tratar de interpretarlo; o “la limitación conceptual voluntaria” (Pérez de Ayala), consecuencia de reducir el conocer -el saber- a lo científico; junto a la tesis del fragmento, lo que conforma un ser humano; en las inquietudes de su vivir no cabe pensar en lo que es, en su hondura entitativa; y, para un creyente, en cuál es proyecto de Dios de persona humana. En general, no tienen cabida las grandes preguntas que tampoco la ciencia experimental puede resolver, sobre el origen, el destino, la misma condición humana, de uno y del otro. Sin formularse esas preguntas Dos es un ser ajeno. A lo sumo un Dios apagafuegos, al que se acude cuando no hay otro remedio. Pero que no es solicitado para apagar el fuego de la frivolidad que se manifiesta en el ardor por una vida superficial, que se queda en el vivir cómodo, cerrado en sí mismo o en los suyos. Que, ¡cuántas veces!, conduce ante la frustración al vivir sin sentido, sin amor; incluso a preferir no vivir. Sin embargo, ¿sin embargo o por eso?, existe la Navidad, la presencia de Dios asumiendo nuestra misma naturaleza, para reconducirla a su nobleza, a su dignidad. Lo triste es no percibir que necesitamos esa ayuda “divina” para ser lo que somos y tener conciencia de ello. Es triste no llegar a la verdad de la Navidad, quedarse en lo epidérmico, en el símbolo, sin llegar a lo que simboliza.


Sobre el blog
El mercado, la prisa, el fluir…domina nuestras vidas. También la creación cultural y la verdad se encuentran afectados por la sucesión rápida, lo impactante…

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Sobre el autor
Juan José de León

Entre otras cosas es Director de la Escuela de Teología "Fray Bartolomé de las Casas" (Madrid). Acompaña espiritualmente comunidades religiosas a través de charlas y retiros...

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